Mesa de mantel rojo con chimenea detrás

Dos placeres de la vida

Los placeres de la vida son muchos, pero hay dos que siempre me vienen a la cabeza.

El primero, es el de recibir a mis amigos en casa. La preparación para recibirlos es todo un proceso creativo que a menudo empieza y acaba por, ¿Qué quiero que transmita la mesa? ¿Cómo voy a ponerla? En ésta ocasión… ¿Qué mantel debería usar? o… ¿Serán mejor unos individuales? La gente, las flores, la comida, la ropa de casa… Todo debe estar en perfecta armonía. ¿Pondré el de los helechos bordados, el de damasco o mejor sólo iniciales? ¿Y si pongo ese mantel maravilloso que heredé? Y así un sinfín de preguntas… Sea cual sea la decisión final, estar seguros de que empezó por un intenso proceso mirando pasmada los armarios de la ropa blanca, soñando con posibles y futuras combinaciones, que acaban con una larga lista de deseos que poco a poco hay que ir buscando. Siempre hay nuevas cosas que explorar, nuevos coloridos, nuevos monogramas, nuevos bordados…

Y después llega ese segundo placer. El de meterte en esa maravillosa cama, con esas sábanas fresquitas en las que parece que te deslizas. Las sábanas son de las cosas más personales que hay, por eso hay que elegirlas minuciosamente y no perder el placer diario de meterte entre ellas.

Cama en el jardín

Pero hay otra cosa importante que es esencial en esta ecuación. Que la ropa de casa no se limite a quedarse en ese armario de ropa blanca minuciosamente ordenado. Úsala, disfrútala, que sea parte importante de la decoración, que te permita darle un toque especial cada día, que hable de ti!!

Nosotras trabajamos cada día con decoradoras que se dan cuenta de esto y le sacan muchísimo partido, haz tu lo mismo!!